La casa que heredamos es un proyecto de investigación-creación que parte del cuestionamiento sobre aquellas memorias de violencia doméstica que, aun cuando no son narradas, permanecen en los cuerpos y prácticas de las mujeres de una familia. A partir de esta inquietud, la propuesta explora cómo los silencios, mandatos y formas de comportamiento pueden transmitirse entre generaciones y continuar reproduciéndose en el presente.
La investigación se traslada a la creación escénica mediante una performance transgeneracional construida desde el cuerpo de dos mujeres y sus vínculos con las generaciones femeninas que la precedieron. Así, la memoria se performa desde el cuerpo para hacer visible aquello que ha permanecido en silencio. Fotografías familiares, testimonios, frases heredadas, objetos y acciones vinculadas al espacio doméstico se articulan para evocar y hacer presentes aquellas memorias que han permanecido silenciadas y transmitidas en los cuerpos.
A través de la repetición y transformación de acciones, la relación cuerpo–objeto y la autorreferencialidad del cuerpo femenino, la puesta pone en tensión la continuidad de aquello que se hereda y abre la posibilidad de transformarlo. El cuerpo se convierte así en un territorio de encuentro entre generaciones, desde el cual las memorias silenciosas pueden ser reconocidas y subvertidas.